¿Sabes esos días en los que necesitas un
abrazo de verdad? ¿De esos que hacen que te cruja la espalda y sonrías
como un idiota? Hoy es uno de ellos. Es entonces cuando cierro los
ojos y recuerdo todo lo que fue, y lo que no será. Y abanzo unos
pasitos más en esta ladera abisal. Donde ya no llega la chispa de tu
amor para alumbrar mi camino.
No lo niego. Ya no brotan tímidas
lagrimillas de mis ojos al recordar lo que un día fuimos. Una efímera
luz, que en un instante, se fue.
El tiempo poco a poco hace su trabajo.
Pero se que nunca sera lo mismo con nadie, por que nadie es tu.
Es hora de volver a casa, Es hora de
volver a empezar, lentamente, sin dar demasiadas sacudidas al motor.
Sin darle demasiadas vueltas. Con una única pregunta. ¿Volvere a
estar alguna vez allí arriba, en ese lugar tan difícil de alcanzar?
Allí, donde todo resulta mas hermoso. Desgraciadamente, en ese mismo
instante se la respuesta.
Lo intento pero no lo consigo. El miedo
al fracaso es inmenso al igual que la fuerza que le has dado a mi
corazón tras haberlo triturado sin piedad. Pero parece ser que la cobardía
también es un daño colateral. Y aquí me quedo, en mi noche
sombría, intentando encontrar entre la bruma, la valentía que
necesito para volver a empezar.
