Esta nueva entrada que escribo tras unas semanas de silencio, he decidido hacerla en primera persona por que pienso que es bueno ser un poco egoísta de vez en cuando.
En esta habitación rosa chicle, que cada vez siento más y más pequeña tengo colgados dos cuadros. Uno de ellos hecho por alguien que decía ser mi mejor amiga. Una amiga a la que he apoyado cuando ha estado sola, por la que he discutido con personas que no significaban nada para mi, por la que he reído y también llorado. Esa persona, que para mi era tan importante, y ahora, poco a poco, se va desvaneciendo en mis recuerdos.
Pero ella es solo una más de toda esa gente hipócrita que me encontraré por el camino. Como simples piedras en el arcén que o las esquivo, o tropiezo y caigo.
Y mi pregunta es, ¿ Merece la pena vencer la hipocresia para conseguir ser una buena amiga y persona, y así, sentirme bien conmigo misma? Desgraciadamente ya sabéis todos la respuesta.El mundo, las amistades, los estatus... todo seguirá siendo una auténtica basura mientras se le de más importancia a las cosas realmente absurdas como; salir juntos de fiesta, cantar una canción, quedar para ir de compras, un simple regalo material... Que a una buena amistad. De esas que vencen barreras.
De las de antes, que no importaba lo lejos que fueras y que hablases una vez al mes por carta, por que aun así, seguíais siendo mejores amigos. De esas que a lo largo de los años, cuando ya tienes la vida medio resuelta, miras atrás y ves a esa persona a tu lado, tendiéndote la mano una vez más.
No se si vosotros os sentiréis identificados con esto, pero yo si. Por que me duele ser una buena persona con todo el mundo, intentar ayudar al que lo necesite, y que mis buenos amigos se cuenten con menos de 3 dedos.
Para todos aquellos que estén en busca de un grito de libertad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario