Habitación añil, ella. Tantos eran los recuerdos que inundaban su cabeza que, todos juntos formaban un gran torrente de ideas y sentimientos. Entre ellos, el miedo era el que los encabezaba. Miedo a equibocarse, a no escoger el camino correcto, al dolor y miedo a la soledad.
El cigarrillo se consumía como el tiempo que perdió tejiendo unas ilusiones que no eran ciertas. Había caído mil y una veces, peor esas caídas le sirvieron para fortalecer su alma y su corazón.
Los días transcurrían y cada vez tenia más seguridad en si misma. El miedo empezaba a quedar en segundo plano y la valentía se adueñaba de su corazón.
Cada vez que sentía que se había equivocado, se decía a si misma: "Tú eres dueña de tu destino y eres la única que podrá forjarlo. No temas a los errores, ellos son los que te guían y nunca olvides que sólo tú puedes dictarlo."
Nunca olvidéis a esa muchacha con larga melena que lucha día a día por ser como ella es, sin importarle lo que digan los demás, el orgullo o la dignidad. Sabe cuando los pierde y de momento, nunca los ha perdido por que en todo momento hace lo que dicta su corazón.Cada vez que sentía que se había equivocado, se decía a si misma: "Tú eres dueña de tu destino y eres la única que podrá forjarlo. No temas a los errores, ellos son los que te guían y nunca olvides que sólo tú puedes dictarlo."
"Si te sientas en el camino ponte de frente al que aún has de andar y de espaldas a lo ya andado."

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