Tic-tac, tic-tac, tic-tac, tic-tac... El tiempo pasa, y poquito a poco tu reflejo se ve cada vez más borroso. Hace unos meses te tenía tan presente que aún podía sentir tu respiración en mi nuca. Me arrebataste la vida, el alma, la razón. El poder de decidir. Mi libertad, todo el amor que tenía guardado para ti. La esencia de mi ser, mis sentimientos, mis lágrimas, mi corazón.
Pero ahora mírame, estoy radiante, soy un fuego artificial, una llama contoneante. No me volverás a apagar. De hecho puedes extinguir las llamas que quieras, si, menos la mía.
Esta es la parte de mi que nunca me vas a arrebatar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario