Dicen que después de la tormenta siempre llega la calma, que después de un día gris siempre sale el sol.
Ya volvemos a ser los dos, tu y yo, nosotros. Ya vuelven las frases tontas, las sonrisas inesperadas, el cariño a distancia, 347 km para ser más exacta. Aun así, sin apenas haberte visto, siento que te conozco desde siempre, siento tu presencia cada vez que tu nombre se ilumina en mi pantalla.
Ahora, cuando todo vuelve a la normalidad, cuando tu y yo volvemos a ser el centro del universo, me dices que sea feliz, que disfrute y ahí es cuando te digo que yo no busco fiestas ni noches de viernes imposibles de recordar.
Yo no busco a mi alma gemela, no busco a alguien que sea perfectamente compatible conmigo, por que amigo mío, la perfección no existe. No quiero a alguien que me diga continuamente que si, que me agrade todos los días, que esté siempre encima mío, no busco a alguien con mi misma opinión. ¡Sería demasiado aburrido!
Deseo, quiero, una persona que me complemente, que me diga que no, que me discuta las cosas, que me dé su opinión, que me obligue a luchar, que saque el genio que llevo dentro, que me ofrezca una pared que derribar para besar sus labios... Te quiero a ti.
Y ahora dame la mano y vamos a ser felices.
L.
L.

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