Dicen que cuando tienes un sueño tienes que darlo todo e ir a por el, aunque eso suponga dejar todo de lado. Entonces caen como gotas de lluvia sobre tu pelo esos momentos en los que sientes que caes al vacío, sin red, sin protección. En los que solo te sale gritar y todo el mundo te pregunta por qué, y tu, simple pasajero de la vida, les contestas: No sé. Solo sé que así seré feliz.
Y es que a veces hay que olvidar lo que quisimos para encontrar lo que queremos. Ahora te digo que tengo miedo, miedo al fracaso, a no llegar a la meta, a perder después de haberlo dado todo. Simplemente quiero que sepas, que mi objetivo eres tú y mi motor, esas promesas que duran, esas ganas insaciables de abrazarte, de estar a tu lado, de cogerte la mano y decir: No me sueltes nunca más, sin ti estoy perdida.
Y es que a veces hay que olvidar lo que quisimos para encontrar lo que queremos. Ahora te digo que tengo miedo, miedo al fracaso, a no llegar a la meta, a perder después de haberlo dado todo. Simplemente quiero que sepas, que mi objetivo eres tú y mi motor, esas promesas que duran, esas ganas insaciables de abrazarte, de estar a tu lado, de cogerte la mano y decir: No me sueltes nunca más, sin ti estoy perdida.
Y eso es al fin y al cabo lo que quiero, te quiero a ti y lo sabes. Lo he dado todo por ti, y ahora estoy en camino, no me falles fiel compañero, confio en tu corazón. Sabes que nunca más me voy a rendir, ya lo hice una vez y no sirvió para nada, ya que cada noche sueño con verte, con mirar esos ojos color jade y sentir que me amas solo como tú sabes, como antes, como siempre. No tienes que hacer nada, solo esperar a que llegue ese momento, el fin de mes. Tú tranquilo, que estoy en camino...
L.

No hay comentarios:
Publicar un comentario